Primero pingpong, luego tenis de mesa

Estoy seguro de que hay más historias de tenis de mesa que personas que lo practican, yo les contaré una de las que he vivido, ahora estoy viviendo su desenlace y no se ve llegar un final feliz, pero con lo que te voy a contar, espero impactarte de buena manera.

En algún momento de nuestras vidas surge la oportunidad de relacionarnos a través del “pingpong”, esa actividad, ese tiempo de recreación nos permite generar y afianzar lazos de amistad, y esto es así porque siempre nace de una invitación. Cuando niños los invita un primo, un hermano, el papá, en mi caso un tío, habrá otros a quienes los invitó un amigo, o simplemente estaban con alguien y vieron una mesa y sintieron esa invitación a jugar. A partir de ahí es simplemente voluntad, deseo y en algunos casos pasión por aprovechar los beneficios del pingpong.

Cuando niño ya había aprovechado las bondades del “pingpong”, pero solo fue hasta finales del 2007 que me relacioné con el “tenis de mesa”…

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